El ocaso del Poeta Muerto.
Caminando sobre rumbos planos.
Sunday, August 12, 2012
Ella/Él
Tuesday, July 10, 2012
Árbol y piedra
Tuesday, January 10, 2012
Alusión

Thursday, December 29, 2011
Verde

Usando como bastón la niebla
Me he posado en camas ajenas
Sintiendo testeros bulliciosos
Oliendo barniz en cada respiro
Revuelto el cedro fresco en cada bocanada, me fijo en luces tenues cursis a la manguala de mi cuerpo ajeno
Suscitada la noche y los días entre sabanas
Y gritando sin aullidos profundos
Profusamente el cuerpo se ensancha y la mente se enlista en viajes al aire, a la nada, donde no hay carne, ni hedor de piernas encontradas
Anduve años enteros, sin agua y con abundantes besos
Intersectándome con lo oscuro
Ofreciéndome en espacios desnudos
Fumando picadura de gente con un solo nombre
Las orquídeas de aquella época florecían en mi cabeza
Se alzaban a lo alto, estrujándome con hojas verdes, calientes y carnosas
Alargadas desde un primer momento, sobaban mi rostro al igual que los mimos maternos al infante
Bailoteaban ante mis ojos teatreando hipnosis
Líneas azuladas sobresalían en el follaje, ocasionando del movimiento en péndulo manchas de laguna en mi excerpta carne, marcada en prurito por el olor seco de las hojas
Yacían en crecimiento acomodado hojas moradas del color de racimos de uvas viriles, moviéndose con aliento ligero, intentando ponerme en celo mientras que de nuevo las hojas fungían como lecho
Pardas se volvieron las hojas cuando llegó la noche, las estrellas, vi que absorbieron su luz y tomaron el color descrito, o mejor, intercambiaron carices.
La forma se mantenía intacta
El efecto aún era irreductible
Los pistilos brincaban sobre mi cabeza sin temor a la noche
El polen morbosamente cultivado se esparcía sobre el aire formando líneas y a su vez figuras castizas
Toda esta formación era digna de ser aspirada
El momento en general
La escenografía
La luna
El sol caído
Las estrellas rutilantes
Las montañas más pequeñas que nuestra orquídea poética
¡Tú me entiendes!
Era un día como de aquellos
En el que la vejez no golpeaba, no estaba azarosa en mi puerta
No tiraba piedrecitas a mi ventana
No manchaba la huerta
Era una época de contradicción
Flores amargas, raíces olientes, frutos digeribles, vallas de bosques rojas y podridas
Era un somero retrato de paraíso
Por primera vez, visto sin enredaderas que subían por tus pies
Volviendo de nuevo a la recamara siendo seducido por la brisa
Con sonrisa amarga por estar desposeído de juicio
Estaba escribiendo nuevamente, esta vez sobre telares, si soy yo, el viejo oscuro haciendo prendas a mano que estuvieran llenas de sangre, hojas y maleza
Así soy yo
Así son estos días esperando a volar
Consiguiendo excusas para imaginar en ausencia
Andando con capa caída
Haciendo de cada objeto exterior un eufemismo que relacione mi intención con tu devoción.
Monday, November 14, 2011
Voz

Te escribo yo sobre mi cabeza bailando:
Aire gris que te me vas yendo
Bebiendo de agua amarga
Y comiendo de los tréboles secos
Un día perdido entrando en vos
Angustias devenidas por lo imaginable
Entre ojos apagados busco salir
Encontrar cartas de olvido
Escribir respiros que me rompan
Eludir los escribientes de mis huesos
Trazando otra historia
Mapas de lumbreritas desechas
Tomando diferentes cerros
Manantiales de agua que nos traicionan
Grito hacía los cielos
Se unen las otras voces amargas
El viento voltea el silbido y lo convierte en ceniza
Curtido este ruido
No se contagian los que me hablan de cercanía
No se percatan
Omiten
Ignoran
Como jugando con lo agreste.
Me vuelvo noche
Es inútil despertar
Alud de oscuridad pesa en mi rostro
¿Podría yo tocarte?
¿Con manos insanas?
¿Con dedos de barro?
¿Con alma extasiada por sombra?
Me vas atrayendo
Entre arbustos me escogéis
Un algarrobo negro me asusta
Ahí debajo estoy sentado
Guarecido de esta vida pintoreteada
¡Cómo si mirando algunas hojas secas se marchitara también este cuerpo!
¡Cómo si las hojas lentas cayendo fueran la fogata de lo eterno!
Soy un cobarde
Diez lazos de tonos parcos, tres sillas talladas, diez cuchillos, barbitúricos bailando y ni así renuncio
Tanto panorama lucido que arquea el abismo
Personas enteras entrecortan mi ebriedad
Sevicia entera en los que me reclaman
Liquidez pestilente de los sentimientos de presunta verdad
¡Y ni así amor mío puedo abrazarme a tu lecho!
Me respondes vos, de pierna cruzada, sentado, tarareando desde mi taburete de infancia:
Sin lágrimas que manchen esta tierra
Tengo besos azules para tu mitin
Toma este cuerpo
Construye el resguardo
Vos y yo contagiados
Negando el otro existir
Dime dormido
Que me ponga en vos
Que encajemos deseo
Que olvidemos la insinuación binaria
Que las marcas sean por mugidos nocturnos
Que el terminar sea en desmayo
Que la inanición sean mis besos
Que los arboles se desnuden
Que la casa sea nuestra cama
Vos, toma esto de mis manos
No es intención de vida
Ni salvamento de tus dolencias enterradas
Ni paraíso de colores
Solo soy yo para el resto de tus despertares.
Tuesday, November 08, 2011
Provocación

Un recorrido por la tierra mansa de mi pecho ubica dos cicatrices de placer efímero
Fueron de los días en que caminaba sobre senderos rugientes
Siendo presa de seres encendidos,
Me refugiaba sobre dinteles
Protegido de lluvia con recuerdos
Cansado de los cigarrillos crudos
Me fui fluyendo en manos y bocas austeras.
Fui golpeado en la cara con los tallos de labriegos sin tierra
Fui cabalgado por paladines misericordiosos
Desperté sin mi cara a veces
Desperté con la culpa de vivir sin anhelos siempre
Arrullado por los sonidos de cuerpos en fricción
Me sentía amenazado por la sensación de huesos rotos
Mi cuerpo como entelequia
Se iba quedando sin coraza y sin razón
Mis días sin olor, se encargaron de clavar a certera distancia
Dos agujas en calor
Una por la vida inaugurada, naufragado ya en tus viseras
Otra porque nado en mares turbios; ahogándome, respirando sangre muerta, alejándome plácidamente de islas de salvación.
Thursday, October 27, 2011
Sobrevivir

Por dos manos
Quitándome el escalofrío de ausencia
Por un pecho
Recostándome para no sentir el miedo
Por un respiro
No sintiendo en los días de escollos
Por dos miradas
Contándome de las risitas volantinas
Por una espalda
Aguantándome los latigazos de mi padre leproso
Por unos bríos
No arrodillándome ante él ausente
Por dos cuerpos
Desenmascarando los restos
Por un rio
Fluyéndome en muerte.

