
Tan perdido en la oscuridad del horizonte.
Tan lejos me siento del hogar antiguo.
Tan atiborrado de mundo escabullido.
Tan lleno de vino derramado en tus piernas.
Tan justos los pecados que cometo vistiendo de negro.
Tan vividos los años en los puentes de amoríos caros.
Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, redobla la marchitada corneta azul que guardaba en el baúl verde.
Dos niños hay en mi mente
Jugando por los tiempos silenciosos
Esperando para crecer
Ilusionados en conocer sus pasos de grande
Los pensamientos sólidos y mórbidos
Las noticias del decaimiento de las carnes.
Sigo acá, ¿no entiendes que mi presencia es revelación nocturna de la tuya?
Tus manos me alimentan como el mana brotado
Tus besos lentos callan mis vociferaciones de inconformidad
Por vos vendo mi instinto político
Me vuelvo de derecha, a lo fachista y matón
Juro sobre la virgen volver a las misas que me asustan
Arranco ensangrentado mi corazón turbulento
Me vuelvo elegante y caballero
Camino derecho y con garbo
Juro la bandera de esa puta patria que me asquea
Me como las papas sacadas con el azadón de los desterradores.
Olvido mis gracias retoricas.
Cauterizo mi boca incesante de perjurio.
Me muerdo la lengua antes de enterrarla en alguien más, en algo mas, en una parte mas, en una boca mas, en un ojo mas, en un cuerpo mas, en un libro mas, en un amigo mas, en un ser mas, en un falo mas.
Acá perduro
Tan lleno de lo que dije
Tan vacio de lo que quieres que no sea
Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, Tan, esta vez no es la corneta.
Con disciplina militar me quedo aquí
Con vos, con tu voz, con tu olor.
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