
Te moriste.
Ahí, facho y tirado.
Vuelto nombre de mentiritas.
Frio pavimento que te soporta.
Escucho casi una melodía.
Que dice inmarcesible:
“Alcanzado por las ruinas”
Tocado por la cotidianidad.
Arropado en sensaciones de esas vagas.
De esas que el mundo solo da.
Endosándose a circular.
Engranaje perfecto y distante.
Pienso en tirar rosas.
O en rosearte con mí odio.
Ese que cautivaste cuidadosamente.
Queriendo tú mismo hacerme peor que el alma que te acompaña.
Obligándome a empujarte.
Luciéndome para ti.
Provocando esto que te llevas.
El fin de nuestro amor ciego.
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